Everybody loves to chachacha

Musical Canine Freestyle es una performance coreografiada en la que un perro y un humano se mueven al son de la música. La fotógrafa Bego Antón viajó desde Nueva York hasta Arizona (EE.UU) para encontrar a estas mujeres que bailan con sus perros. Eligen una canción que les guste bailan al unísono, como una pareja de baile.

Saltan, zigzaguean, se inclinan, giran, ruedan, andan hacía atrás, hacía delante o se mueven en diagonal. Y a veces, el vínculo entre ellos en tan fuerte que entran en la burbuja rosa, esa dimensión donde se convierten en un solo ser y el resto del mundo desaparece.

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