Maquis, el legado de la guerrilla

80 años después del inicio del conflicto que partió a este país en dos mitades (¿o acaso siempre existieron?) enfrentadas e irreconciliables, echamos la mirada sobre hombres y mujeres que no aceptaron la victoria militar del bando fascista y decidió “echarse al monte” y organizar, desde lugares inhóspitos pero ideales para esconderse, la resistencia al poder franquista.

Comunistas, anarquistas pero también socialistas y simples demócratas se escondieron durante la década de 1940, poniendo en peligro su vida y la de sus familiares, para luchar contra el poder franquista. A partir de 1947, con la paz asentada ya en el continente europeo y con un Franco pudiendo ejercer su poder con toda la tranquilidad del mundo, la represión acabó definitivamente con unos maquis que tuvieron que exiliarse para evitar la muerte.

La memoria de los maquis, en un país que se apresuró en pasar página y que cree que basta con ignorar el pasado para superarlo, apenas ha perdurado y estos magníficos retratos de Juan Plasencia vienen a recordarnos que hubo un tiempo en que había gente dispuesta a sacrificar su propia vida para defender unos ideales. ¿Quién estaría dispuesto a hacerlo ahora?

Fotos: Juan Plasencia

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